Viñezia: ex capital del Turismo
Por Dino Devoto Varela
La alcaldesa Ripamonti administra una comuna quebrada, deteriorada, sucia, con sectores olvidados, abandonados o destruidos Una ciudad que antes encantaba pero que se ha vuelto insegura, con un comercio ilegal desatado, una delincuencia cada vez más osada y un narcotráfico que avanza y se toma sectores, donde muchas calles parecen un mercado persa que nunca acaba. Un botón de muestra: es increíble que el comercio ambulante haya crecido mientras el comercio formal baja sus cortinas y se ven por todas partes locales cerrados. Esto no olvidemos que viene desde el periodo de la alcaldesa Reginato y antes.
La Edil propone un proyecto en el estero Marga Marga. Un gasto que solamente va a servir para tener una isla de progreso en medio del Deterioro. Pero, si bien es una excelente idea, no va a ser más que un botón dentro del descuido en que se encuentra nuestra ciudad, producto de varias administraciones ineficientes. Para que pueda resultar este proyecto requiere formar parte de un gran plan general y de un enorme esfuerzo y uso de recursos para darle un marco de certidumbre a esta gran inversión.
Existen por la ciudad lugares abandonados a su suerte, Los atractivos principales y sobre todo el borde costero están bien cuidados, presentables, pero al moverse por la ciudad esto empeora, demostrando el fracaso de las últimas administraciones y la ausencia del estado regulador y fiscalizador que vuelva esta ciudad al orden. Hay que partir por mejorar los ejes claves como seguridad, control, acciones legales, atracción del turismo y Educación para la formación de trabajadores calificados. En estos ejes de desarrollo de la ciudad se debe insertar este proyecto. Pero no podemos dar señales como que la delincuencia llegó hasta al cerro Castillo otro atractivo deteriorado.
Qué pasa con la educación y la salud, qué pasa con la suciedad, qué pasa con los barrios, en los cerros. Qué pasa con las carreras ilegales por las noches, los rayados, los asaltos, los fuegos artificiales, las tomas, la poca gestión para atraer negocios e inversión, el microtráfico. Debe generar un Plan Maestro de Desarrollo Comunal. Este tipo de proyectos son solo un estéril esfuerzo si no se adosan a un gran proyecto. Un gobierno de ocho años debería dejar algo más concreto.
Este proyecto de la alcaldesa Macarena Ripamonti para el estero Marga Marga en Viña del Mar consiste en convertirlo en un parque urbano inundable. Tiene como objetivos mejorar la calidad de vida de los habitantes, combatir el cambio climático, crear un espacio de recreación con valor social, urbano y natural, creación de empleo y desarrollo económico a través de la construcción y el mantenimiento del parque. Servirá como protección contra inundaciones y disipación de la energía en un eventual tsunami.
El proyecto considera desarrollar un sistema hidráulico para proteger el humedal y recuperar su condición, rehabilitar el cauce y restauración del estero que nace en Quilpué y desemboca en Viña del Mar. Contaría con áreas recreativas, ciclovías, y áreas de acceso al agua a través de plataformas. También involucraría a otros proyectos de investigación y de educación.
Sin duda que es un aporte para la ciudad y un foco de desarrollo, pero al igual que una golondrina no hace verano, un proyecto aislado es un polvo en el viento y peor si se hace con recursos públicos. Este proyecto requiere revisar lo que no está funcionando bien en la ciudad y mejorarlo, para que este proyecto se pueda insertar. Es cosa de ver cómo están los otros atractivos actuales para ver el futuro que tendría este proyecto si no forma parte de un plan maestro
En la laguna Sausalito que es un atractivo histórico cultural presenta abandono. Con inmuebles universitarios que han crecido hacia el borde que antes eran áreas verdes, lo que trae consigo demasiados automóviles y desorden al sector. La Municipalidad, peor aún, tiene un bote arrumbado y con herrumbre a un costado del estacionamiento de maquinaria y camiones municipales en el sector aledaño al estadio. Con este desorden se vuelve el patio trasero del atractivo turístico. No se puede hacer paseos o deporte tranquilamente y antes se podía dar la vuelta completa a la laguna. Pero hoy el municipio lo cerró a las visitas, a deportistas y turistas tanto el estadio como parte del sector. Atractivo inutilizado.
El Sporting Club ya no tiene el brillo de antes y no realiza nada más allá del Derby, carreras una vez a la semana para humildes ludópatas. No tiene glamur o lo ha perdido. Sus calles en malas condiciones, accesos restringidos y cada vez más privado que abierto a la comunidad. Otro atractivo mal utilizado.
La calle Valparaíso, la calle comercial y mall a cielo abierto de la ciudad, da pena. A los viejos vecinos la recuerdan con tiendas tradicionales, cafeterías y lugar de reunión con los amigos y la familia. Hoy tomada por el comercio ambulante, por locales que poco aportan a un mejor turismo, con la delincuencia desatada, con poca seguridad y ninguna certeza del futuro.
Esta otrora noble arteria de la ex Ciudad Jardín dejó su lugar al sector de 14 y 15 Norte donde escaparon los consumidores de verdad. Pero les queda poco, pues, aunque los malls se han blindado y llenado de robocop, la decadencia ya está llegando.
Calle Arlegui hoy es una sombra de lo que fue, después de la calle Quillota y hasta el Rodoviario es un persa de techos azules que no dejan caminar ni moverse con comodidad y que ocultan en sus bancos, contrabando, reducción de robos y productos de dudosa procedencia. Puerta de entrada de visitantes es una calle cada vez más insegura.
La Quinta Vergara, es un parque bien cuidado, con un museo y un anfiteatro muy atractivos pero que también no ofrece muchas variedades de servicios ni de calidad de los que existen.
Los turistas vendrán a aprovechar el estero navegable y nuestra linda costa, pero con seguridad. Se debe regular o sugerir precios a pagar por hospedaje y restorán para que los visitantes no escapen, mantener el orden, tener y dar información necesaria para que la gente llegue, le guste, vuelva y recomiende.
Toda la comunidad debe colaborar y las autoridades deben hacer su trabajo. Todas estas ideas bien hechas y coordinadas son desarrollo real para la zona, para los emprendimientos, para la creación de puestos de trabajo, pago de patentes, llegada de turistas. Todo ello redunda en mejores y más ingresos para todos.
El proyecto de la alcaldesa Ripamonti busca transformar el estero Marga Marga en un símbolo de futuro, comunidad, sostenibilidad y cuidado de la naturaleza, pero con la ciudad como la administra hoy al poco tiempo debería estar vandalizado, usado para el microtráfico, y consumo de alcohol y drogas, un lugar peligroso e inseguro después del atardecer: tal cuál como se encuentra el estado del arte de la ciudad y la sensación que tienen los vecinos.
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